Archive for the 'CATEQUESIS' Category

26
May
09

PENTECOSTES para el joven

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Santa Misa para las familias en Rijeka
HOMILÍA DE JUAN PABLO II – PENTECOSTÉS 2003

Domingo de Pentecostés, 8 de junio de 2003

1. En los últimos días de su vida terrena, Jesús prometió a sus discípulos el don del Espíritu Santo como su verdadera herencia, continuación de su misma presencia (cf. Jn 14, 16-17).

El pasaje evangélico que se acaba de proclamar nos ha hecho revivir el momento en el que esa promesa se hizo realidad:  el Resucitado entra en el Cenáculo, saluda a los discípulos y, soplando sobre ellos, les dice:  “Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 22). Pentecostés, descrito por los Hechos de los Apóstoles, es el acontecimiento que hace evidente y público, cincuenta días después, este don que Jesús hizo a los suyos la tarde misma del día de Pascua.

La Iglesia de Cristo está siempre, por decirlo así, en estado de Pentecostés. Siempre reunida en el Cenáculo para orar, está, al mismo tiempo, bajo el viento impetuoso del Espíritu, siempre en camino para anunciar. La Iglesia se mantiene perennemente joven y viva, una, santa, católica y apostólica, porque el Espíritu desciende continuamente sobre ella para recordarle todo lo que su Señor le dijo (cf. Jn 14, 25), y para guiarla a la verdad plena (cf. Jn 16, 13).

2. Hoy deseo saludar con particular afecto a la porción de esta Iglesia que peregrina en tierra de Croacia, aquí congregada en torno a sus pastores y representada en su riqueza y variedad por los fieles que han venido de las diversas regiones del país.

Abrazo al arzobispo de Rijeka, monseñor Ivan Devcic, que me ha acogido en nombre de todos vosotros, y al arzobispo emérito, monseñor Josip Pavlisic, que estuvo presente conmigo en el concilio Vaticano II:  junto con él doy gracias a Dios por el 65° aniversario de su ordenación sacerdotal, celebrado el pasado mes de abril. Deseo dirigir un saludo particular al presidente de la Conferencia episcopal, monseñor Josip Bozanic, arzobispo de Zagreb, y a todo el Episcopado croata, así como a los señores cardenales y a los obispos que han venido de otros países.

Dirijo también mi respetuoso saludo al señor presidente de la República y a las demás autoridades civiles y militares, a las que agradezco su presencia y la valiosa ayuda brindada para la organización y la realización de mi tercer viaje apostólico a Croacia.

Por último, saludo de modo especial a las numerosas familias reunidas aquí en este día dedicado a ellas:  sois muy valiosas para la sociedad y para la Iglesia, ya que “el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad” (Familiaris consortio, 1).

3. Estamos reunidos al pie de la colina en la que se alza el santuario de Trsat, donde, según una piadosa tradición, estuvo un tiempo la casa de la Virgen María. El dulce recuerdo de la vida de Jesús, María y José en Nazaret evoca en nosotros la belleza austera y sencilla y el carácter sagrado e inviolable de la familia cristiana.

Al mirar a María y a José, que presentan al Niño en el templo o que van en peregrinación a Jerusalén, los padres cristianos pueden reconocerse mientras participan con sus hijos en la Eucaristía dominical o se reúnen en sus hogares para rezar. A este propósito, me complace recordar el programa que, hace años, vuestros obispos propusieron desde Nin:  “La familia católica croata reza todos los días y el domingo celebra la Eucaristía”. Para que esto pueda suceder, es de fundamental importancia el respeto del carácter sagrado del día festivo, que permite a los miembros de la familia reunirse y juntos dar a Dios el culto debido.

La familia requiere hoy, también en Croacia, una atención privilegiada y medidas concretas que favorezcan y tutelen su constitución, desarrollo y estabilidad. Pienso en los graves problemas de la vivienda y del empleo, entre otros. No hay que olvidar que, ayudando a la familia, se contribuye también a la solución de otros graves problemas, como por ejemplo la asistencia a los enfermos y a los ancianos, el freno a la difusión de la criminalidad, y un remedio contra la droga.

4. Vosotras, queridas familias cristianas, no dudéis en proponer, ante todo con el testimonio de vuestra vida, el auténtico proyecto de Dios sobre la familia como comunidad de vida fundada en el matrimonio, es decir, en la unión estable y fiel de un hombre y una mujer, unidos entre sí por un vínculo manifestado y reconocido públicamente.

A vosotros, los padres, os corresponde ocuparos con responsabilidad de la educación humana y cristiana de vuestros hijos, confiando también en la ayuda experta de educadores y catequistas serios y bien formados. En esta ciudad de Rijeka se venera como patrono a san Vito, joven que no dudó en dar su vida para mantener la fidelidad a Cristo que le habían enseñado sus santos padres Modesto y Crescencia. También vosotros, como ellos, ayudad a vuestros hijos a salir al encuentro de Jesús, para conocerlo mejor y seguirlo, en medio de las tentaciones a las que están expuestos continuamente, por el camino que conduce a la alegría verdadera.

En el cumplimiento de vuestro deber de padres, no os canséis de repetir la invocación que, desde hace siete siglos, los ciudadanos de Rijeka dirigen con confianza al crucifijo milagroso venerado en la catedral:  “Nos ayude la santa cruz de san Vito”.

5. La sociedad actual está dramáticamente fragmentada y dividida. Precisamente por eso, está tan profundamente insatisfecha. Pero el cristiano no se resigna al cansancio y a la inercia. Sed el pueblo de la esperanza. Sed un pueblo que reza:  “Ven, Espíritu, desde los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan” (Ez 37, 9). Sed un pueblo que cree en las palabras que nos dijo Dios y que se realizaron en Cristo:  “Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago” (Ez 37, 14).

Cristo desea que todos sean uno en él, para que en todos esté la plenitud de su alegría (cf. Jn 15, 11; 17, 13). También hoy expresa este deseo para la Iglesia que somos nosotros. Por eso, juntamente con el Padre, envió al Espíritu Santo. El Espíritu actúa de forma incansable para superar toda dispersión y sanar toda herida.

6. San Pablo nos ha recordado que “el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí” (Ga 5, 22-23). El Papa invoca hoy estos dones del Espíritu para todos los esposos cristianos de Croacia, a fin de que con su entrega recíproca, en la fidelidad a los compromisos del matrimonio y en el servicio a la causa del Evangelio, sean en el mundo signo del amor de Dios a la humanidad.

El Papa invoca estos dones para todos los que participáis en esta celebración y que aquí renováis vuestro compromiso de dar testimonio de Cristo y de su Evangelio.

“¡Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!” (Aleluya).

¡Ven, Espíritu Santo! Amén.

 

pentecostes_det_Jean_Restout

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13
Mar
09

DEFIENDE TU FE

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Es un gusto saludarles, esperando que esta tercera semana de CUARESMA, nuesta vida de conversión nos este llevando y preparando para vivir al máximo la SEMANA SANTA, TRIDUO PASCUAL , Y LA RESURRECCION de JESUCRISTO.
 
Les extrañará el que hablando de DEFENDER NUESTRA  FE les envie
esto sobre el  FESTIVAL LUIS PALAU EN GUATEMALA http://www.youtube.com/watch?v=5qYPO1IIJUE (link para ver su promoción)
 
Hace días viniendo para la ciudad en la mañana, escuchando Radio Estrella, se comentó como varios católicos han manifestado su preocupación por dicho festival, PREOCUPACIÒN PORQUE? me preguntaba yo.
 
No esta demás decir que si se calculara el costo de la publicidad que ha tenido este dichoso festival, la suma se aproxima a los Q 750,000.00. Solo en publicidad, sin tomar en cuenta logística y pago a cantantentes, aunque existe una posibilidad que lo hagan gratuitamente por la causa por dos motivos, porque tienen suficiente plata como para andar por toda latinoamerica apoyando la campaña de Palau, o las regalias por venta de discos de su música.
 
Llama mucho la atención que en un país, que por bendición de Dios y la Virgen María, aún es mayormente católico, en la época de mayor fuerza y renovación de nuestra madre Iglesia, se planifica este tipo de actividad de una denominación fuera de la línea gerárgica iniciada por el mismo Jesucristo. Da mucho que pensar no?
 
Hablar de que es gratuito, se debería pensar cuanto aportan cada iglesia evangelica masiva, de las que ahora esta de moda, por ver esto como un aumento a corto plazo del número de adeptos, y por supuesto un mayor número de ingresos por cuestión de DIEZMO 10% de tu salario contra constancia laboral, OFRENDA, Y PROMESA DE FE.
 
Pero bueno eso es otra cosas, porque no se en realidad con cuanto contribuimos los catolicos a nuestra parroquia.
 
El asunto en si no es la plata, el problema es la DEFENZA DE NUESTRA FE. Y creo que así como el fin de semana pasado se realizo una actividad FERIA CATOLICA, y hace 15 dias DEFIENDE TU FE. No con asisitir, porque muchas veces no nos disponemos a estas actividades, hoy los invito a DEFENDER NUESTRA FE CATOLICA desde sus ambientes: FAMILIA, TRABAJO, UNIVERSIDAD, ENCUENTROS DE PROMOCIÓN JUVENIL, EN LA CALLE, EN EL CINE, EN EL SUPER, EN TODAAAA GUATEMALA.
 
Termino compartiendo dos cosas, este link http://defiendelafe.blogspot.com/ que lo he visto, y tiene material interesante, como el video de EWTN donde entrevistan al ex-pastor Fernando Casanova, que vino a la actividad hace 15 días y un archivo donde nos da pautas para conocer mejor a nuestra Iglesia y defenderla. NADIE AMA LO QUE NO CONOCE.

Y lo otro es un documento para reforzar estas ideas. Si no lo haz hecho, hoy es un buen día para inscribirte en la Universidad de la Vida de Fe, he iniciar en el estudio de nuestra Iglesia (libros, lecturas, internet, cursos, diplomados etc… pero la parte principal es la aplicación osea la praxis… como VIDA SACRAMENTAL)
 
Que no un festival con mucha alegría y música moderna que levanta los ánimos, que la atracción de adultos por medio de entregarles juegos mecánicos o saltarines gratis a los niños, consultas gratuitas. Que testimonio de famosos cantantes ahora convertidos entre comillas al evangelio, etc etc etc, haga que un católico cambie la bendición diaria de encontrarse con CRISTO EUCARISTIA y le haga olvidar el gran amor y protección de MAMA MARIA

SIEMPRE ADELANTE Y ARRIBA AHI ESTA DIOS!!!

UNIDOS CONSTRUIREMOS LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR!!!

MARIA, SIEMPRE JOVEN MADRE DE LOS ENCUENTROS!!!

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07
Nov
08

LA ORACION

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La oración es a la vez algo fácil y difícil. Fácil porque hablar con Dios es algo que podemos hacer en cualquier momento, prácticamente en cualquier circunstancia. Y es difícil porque a veces no sabemos exactamente qué es hacer oración, porque las ocupaciones diarias nos absorben o simplemente porque hay una gran resistencia a sentarse un rato para hablar con Dios.

Para poder hacer bien la oración, para rezar bien, es importante entender qué es la oración.

Orar es hablar con Dios, de tú a tú, como le habla un hijo a un padre. Y a Dios podemos decirle cualquier cosa: lo que vivimos, nuestras preocupaciones, lo que hemos logrado, en lo que necesitamos su ayuda, incluso platicarle nuestro día tal y como lo haríamos con la gente a la que le tenemos confianza y le queremos. La oración es un dirigirse a Dios para alabarlo, agradecerle, reconocerlo y pedirle cosas que sean para nuestro bien.

Es buena idea conocer las definición de oración de algunos autores espirituales, santos, doctores de la Iglesia y el Santo Padre:

• No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (SANTA TERESA, Vida, 8, 2).

• La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. (SAN PEDRO DAMIAN, en Catena Aurea, vol. III, p. 304)

• La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Criador.(SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración)

• La adoración es el acto por el que uno se dirige a Dios con ánimo de alabarle (ORIGENES, Trat. sobre la oración, 14).

• La oración es el acto propio de la criatura racional. (SANTO TOMÁS, Suma Teológica, 2-2, q. 83, a. 10)

• La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por tanto, no podemos menos de abandonarnos a El, nuestro Creador y Señor, con plena y total confianza […]. La oración es, ante todo, un acto de inteligencia, un sentimiento de humildad y reconocimiento, una actitud de confianza y de abandono en Aquel que nos ha dado la vida por amor. La oración es un diálogo misterioso, pero real, con Dios, un diálogo de confianza y amor. (JUAN PABLO II, Aloc. 14-III-1979)

El Catecismo de la Iglesia Católica nos explica en síntesis que “La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (CEC 2590), es decir, pedirle lo que es bueno para nuestra alma y nuestra salvación. Cualquier cosa que sea contraria a esto, por supuesto que no nos la concederá, porque ante todo nos ama y nunca haría nada para hacernos daño.

En las definiciones anteriores encontramos varias palabras “clave” en el concepto de la oración: diálogo, elevación, adoración, tratamiento de amistad. En la oración nuestra mente se eleva a Dios para alabarlo y pedirle cosas convenientes a nuestra salvación.

Ya sabemos qué es la oración, aunque hay muchos tipos diferentes. Mencionaremos las clases de oración más importantes:

En primer lugrar, muchos pueden preguntarse qué diferencia hay entre la oración que se hace por ejemplo en la Santa Misa y la que hacemos solos frente al Sagrario o en nuestra casa, esto es la diferencia entre la oración privada y la pública. Explicaremos la primera:

Algunos recordarán que Jesucristo nos dijo “…cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. ” Mt 6,6 Esta es una oración privada, personal en la que solamente estamos a solas con Dios. Esta oración es fundamental, verdaderamente el pilar de la vida interior. Con ella nos acercamos a Dios y nos dirigimos a Él que es persona. Dios, nuestro Padre en el cielo está siempre presente y lo puede todo (es omnipotente y omnipresente), y cuando Jesús nos indica que vayamos a nuestro aposento y cerremos la puerta para orar privadamente, es porque Dios quiere vernos a solas, como una Padre se sienta a hablar cariñosamente con su hijo sobre las cosas más privadas, más trascendentes y más importantes. Jesús comprende nuestra necesidad de consuelo, de ayuda y nos invita a que en la intimidad, nos dirijamos con toda la confianza del mundo a nuestro Padre para pedirle cuanto nos haga falta.

Jesucristo nos da testimonio de que está en continua comunicación con su Padre y nos invita a hacerlo. Jesús ora en el Bautismo (Lc3,21); en su primera manifestación en Cafarnaún (Mc 1 ,35; Lc 5,16); en la elección de los Apóstoles (Lc 6,12). Noches enteras pasa el Señor en diálogo de oración con su Padre (Lc 3,21; 5,16; 6,12; 9,29; 10,21 ss.). Jesús enseñará a sus discípulos que han de orar en todo tiempo (Lc 18,1). La plegaria de Jesús pone de manifiesto su confianza filial con Dios-Padre que se traducirá en la familiar expresión de Abba, Padre (Mc 14,36). Lo mismo sucede con las diversas peticiones que formula en la oración sacerdotal ( lo 17), poco antes de su Pasión (Mt 26,36-46; Mc 14,32-42; Lc 22,40-46), y en la petición por sus verdugos (Lc 23,34). Jesús -ante la pregunta de uno de sus discípulos- ha dejado a los cristianos no sólo el modelo de su propia oración, sino también el cómo y la manera de hacerla (Lc 11,1-4). El Señor instruye a sus discípulos para que hagan bien la ORACIÓN, sin charlatanería (Mt 6,5-15); con una postura de humildad, tal y como nos lo señala la parábola del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14); en unión de la fe y la con- fianza, como requisitos de eficacia para él orante (Mt 11 , 24; Lc 17 ,5 ss.).

Como podemos ver, esta oración privada es fundamental en la vida de piedad de todo católico. Ahora bien, no debemos olvidar que todos los bautizados formamos parte de la Iglesia (y en ese sentido somos parte del cuerpo místico de Cristo); el Señor nos dijo que “donde están dos o tres reunidos en mi nombre , allí estoy yo en medio de ellos.” Mt 18,20 La oración también puede hacerse en conjunto con otras personas, incluso Jesucristo le da tanto valor que promete “estar en medio de nosotros” cuando lo hagamos. Esa es la oración pública, la que se hace en nombre de la Iglesia, por un ministro destinado legítimamente a este fin (CIC, can. 1256; v. III). Este tipo de oración suele tener un carácter eminentemente litúrgico, como le ocurre al rezo del Oficio divino. Santo Tomás le llamaba a esta oración común; y considera que debe realizarse en voz alta para que el pueblo fiel tenga conocimiento de ella. La oración privada es la que ofrece la persona individual por sí misma o por los demás.

Una vez que hemos entendido la diferencia entre oración pública y oración privada, llega el momento de comentar la oración que se expresa hacia afuera de forma visible y externa (o sea con palabras) y la oración que hacemos sin palabras, sin que nada en nuestro exterior lo exprese, pero que se da dentro de nuestra mente como un acto de raciocinio. Cuando la oración se exterioriza con palabras se le llama oración vocal.

Don Antonio Royo Marín, O.P. nos dice en su Teología Moral para Seglares que “La oración vocal está al alcance de todos. No se requiere de una fórmula determinada, si bien la ofrece insuperable el Padrenuestro. Para que sea verdadera oración es preciso que se haga con iatención (toda distracción voluntaria es un pecado venial de irreverencia) y con profunda piedad.”

La la oración es interior, sin que existan palabras habladas, se le llama oración mental. En ella el diálogo con Dios se realiza mediante nuestra razón y nos dirigimos a Dios hablándole con nuestra mente. Esta oración puede ser un diálogo con el Señor (recordemos que para el católico la oración no es necesariamente un monólogo) y en ese sentido la oración mental se llama discursiva porque, en efecto, es un discurso.

La oración, nos enseña Santo Tomás de Aquino, es una un acto de raciocinio, sin olvidar que nuestros sentimientos y afectos forman parte de dicha acción. La oración debe dejarnos una resolución práctica y concreta. La oración en la que predominan los afectos sobre el entenidmiento es afectiva que cada vez qeu se simplifica más se convierte en oración de sencillez.

Ahora bien, además de la oración discursiva, hay otro tipo de oración mental que es la contemplativa. En ella se da un total recogimiento de los sentidos y un “silencio interior” que nos permite escuchar mejor a Dios. Es, efectivamente, como contemplar a Dios, pero no es un contemplarle con la vista, sino una contemplación del alma.

La oración contemplativa (también conocida como mística), es de gran profundidad. Las almas con un gran avance espiritual pueden recibir de Dios grandes dones y un inmenso gozo en la oración contemplativa. En esta oración, Dios puede permitir que nuestra alma tenga un recogimiento, una paz y un sosiego excepcionales. Con ello llega una quietud derivada de la presencia de Dios que cautiva la voluntad y llena el alma y el cuerpo con una suavidad y un deleite imposibles de describir con palabras.

Hay un punto en la vida de oración en la cual se puede dar una unión intensa en la que todas las potencias del almas se cautiven y estén absortas en Dios. Esta unión puede ser tan fuerte e intensa que se suspenden los sentidos internos y externos. El alma no ve nada ni oye nada de lo que ocurre en el exterior. Es lo que se llama una unión extática. Y el alma que ha logrado traspasar todas estas corrientes de la vida interior, llega a una transformación total en Dios, en donde ambas partes se entregan totalmente la una a la otra.

Todo cristiano puede llegar a estos puntos en una cumbre de la vida interior. La santidad está al alcance de toda alma que sea verdaderamente fiel a la gracia y generosa al servicio de Dios. Todo lo que hemos descrito en el párrafo anterior no está reservado para unos pocos aristócratas del espíritu, por el contrario, en el desarrollo progresivo y normal de la gracia santificante ocurre. La unión con Dios en un sentido pleno debería ser el preludio normal de la visión beatífica, alcanzado en este mundo por todos los fieles bautizados. Esto nos lo enseña Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, plenamente de acuerdo con los principios más firmes de la teología católica. El concilio Vaticano II ha proclamado con fuerza el llamamiento universal a la santidad para todos los hombres sin excepción (Constitución Lumen gentium c.5).

Hemos recorrido un buen camino hasta ahora, pero no nos perdamos de la vía principal. Hay muchos tipos de oración, y conforme se avanza en ella la Gracia de Dios comienza a actuar más y más en el alma, pero no olvidemos nuestro concepto fundamental. Y respondiendo a la primera pregunta ¿Qué es la oración? recordemos que

“La oración es la elevación del alma hacia Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” (CEC 2590)
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01
Ago
08

LA EUCARISTIA

 

 

Jesucristo está ahora glorioso en el Cielo y en el Sagrario, donde adoramos al Señor, le damos gracias, y pedimos su ayuda.
¿Qué es la Eucaristía?

Nos lo dijo muy claro en aquel discurso de Cafarnaum, donde prometió dejarnos su cuerpo como alimento:

“Si alguno come este pan vivirá eternamente; y el Pan que yo le daré es mi Carne para la vida del mundo” (Juan 6,51)

“Quien come mi Carne y bebe mi Sangre permanece en mí y yo en él” (Juan 6,56)

En el Cenáculo, aquel memorable Jueves Santo, instituye este maravilloso misterio de quedarse hecho pan; “Tomo pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y Comed esto es mi Cuerpo…”y tomando el cáliz: “Bebed todos de él pues esta es mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por todos para la remisión de los pecados”(Mateo, 26, 26-28)

Lo creemos porque el mismo Jesús lo dejó claro. Así lo dice un antiguo escritor cristiano, San Cirilo de Jerusalén: “Puesto que el mismo Cristo anunció y dijo del pan: esto es mi Cuerpo, ¿Quién se atreve a dudar?”. Y así lo han creído todos los fieles desde la época apostólica hasta nuestros días, como bien lo recoge el reciente Catecismo de la Iglesia Católica en el número 1374: “Jesucristo está verdadera, real y substancialmente con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad”

Alguien podría decir: nada veo en la Eucaristía, ni nada siento. Y, le podríamos responder: cuando el cielo está nublado, no veo el sol, ¿señal de que no existe?. O, no siento que la tierra está girando, ¿señal de que está parada?

Pensemos cómo la gran mayoría de las cosas que sabemos es porque aceptamos lo que nos dicen nuestros maestros y nuestros padres: ¿quién ha visto un átomo, la fuerza gravitacional, Neptuno y Plutón?… ¿Quién ha sacado los cálculos de la casa donde vive? ¡Le hemos creído al señor que la hizo!, ¿Quién analiza los alimentos que tomamos? ¡Le hemos creído a la cocinera que los hizo con higiene! Le creemos a tantos humanos, y ¿vamos a dudar de las palabras de Jesús, que nos mostró con su vida, su palabra y sus milagros que es el verdadero Dios? ¿Se habrán equivocado millones de católicos durante 2000 años, muchos de ellos, santos y sabios?

La Eucaristía es un misterio de Amor que sólo parece imposible a aquel que no cree que Jesucristo es Dios, Creador y Señor omnipotente del universo.

1. LOS MODOS DE LA EUCARISTÍA

(Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1356-1401)

Ø Como un Sacrificio porque hace presente el sacrificio de la Cruz, porque es su memorial y nos aplica su fruto. Es cuando le llamamos Santa Misa.

Ø Como Banquete sagrado de la Comunión en el Cuerpo del Señor.

Ø Como Presencia Eucarística de Cristo que se queda en el Sagrario, para permanecer a nuestro lado, para sostenernos, para guiarnos.

2. POR QUÉ PARTICIPAR EN LA SANTA MISA

Los hijos tenemos las mismas relaciones con Dios, nuestro Padre, como con nuestros padres de sangre:

Ø La primera es la relación del respeto con Amor. En el caso de nuestro Padre Dios, como además es nuestro creador es también de adoración.
Ø La segunda es de agradecimiento por todo lo que nos conceden y nos dan de una manera generosa y desinteresada.
Ø La tercera es la de pedirles perdón, cuando les hemos ofendido en algo.
Ø La cuarta es la de pedir, esta es la que hacemos con mayor frecuencia.

Pensemos por un momento la grandeza de Dios: observemos el cielo lleno de estrellas, y sintamos su grandeza infinita, al saber que somos una infinita parte del universo. ¿Qué tan perfecto será nuestro Padre Dios que pudo hacer todo esto con un orden maravilloso? Por otro lado sintamos nuestra pequeñez: somos uno entre 6 mil millones de personas, y si faltáramos, no pasaría gran cosa sobre la Tierra.

¿Cómo poder llegar hasta las alturas de mi Padre, para adorarlo, darle gracias, pedirle perdón o pedirle por tantas necesidades que tengo?

Acostumbramos usar el correo o el email cuando queremos mandar mensajes, ya sea de un país a otro, de una ciudad a otra. Esas escritos suelen llevar detalles de cariño, noticias, peticiones, encargos, etc. No basta escribirla para que llegue a su destino, si la carta se queda en un cajón o no pongo el “send” a un mensaje electrónico. ¡Ahí se queda sin que nadie la lea!.

Pues bien, el correo de ida y vuelta con nuestro Padre Dios, es la Santa Misa.

Cuando Jesucristo muere el viernes Santo, muere por todos los hombres de todos los tiempos. Va a ofrecer esa Pasión y esa muerte que le dimos los hombres, por nosotros.

Así podríamos decirle a nuestro Padre: Señor no valgo nada, yo quién soy para que me escuches y me concedas lo que te pido; pero mira, por los méritos de tu Hijo muerto en la Cruz, escúchanos.

Y para que esto no lo vivamos a distancia de miles de años, Jesús da a la Iglesia el poder de borrar 2000 años de historia, y de volver a hacer presente su sacrifico del Calvario, y así estar presentes en ese sacrificio, participando de sus frutos, principalmente del Espíritu Santo que brota de la Cruz, que nos hace hijos de Dios, y nos ayuda a comportarnos como tales.

Ahora, ¿Qué tiene que ver esto con el correo? Pues bien, nosotros que queremos adorar a Nuestro Padre, darle gracias, pedirle perdón y clamar por nuestras necesidades, sólo tenemos un camino: unirnos al único sacrificio, unirnos a Cristo en la Cruz, y no asistir a la Santa Misa, al menos los domingos, es como dejar la carta en el cajón, quedando estancadas con cosas que queríamos mandarle a Dios, y nos quedaríamos sin gozar de los muchos beneficios, que a través de la Santa Misa, nos hace partícipes nuestro Padre, rico en misericordia. Pues la Santa Misa es ese correo de ida y vuelta; a través de ella nos llegan todas las gracias.

¿Qué es la Santa Misa? Un diluvio de gracias que parte de la Cruz; un Gólgota siempre presente; es Cristo que se sacrifica incesantemente en medio de nosotros.

Pensando en la necesidad de tener como alimento la Palabra de Dios, y para que sus hijos se fortalezcan en el espíritu por medio de estas enseñanzas, la Iglesia ha establecido un ciclo de lecturas que dura tres años, en los cuales se lee casi la totalidad de la Biblia.

3. ¿QUÉ CONTIENE LA HOSTIA SANTA?

En la Hostia Santa está todo Jesús

Tratemos de darnos cuenta de la extensión de esta verdad. Que esté todo Jesús, no sólo quiere decir que esté como Dios y como Hombre; significa también, que allí se encierra toda su vida mortal y gloriosa; quiere decir, que allí está, no solamente el Ser de Jesús sino también su actividad. En la Hostia Santa está Jesús, como Hostia, como víctima, como inmolado.

Es verdad que Jesús en la Eucaristía está Glorioso e Impasible, pero también es cierto, que el estado eucarístico es un estado victimal, que en la Hostia se encuentra Cristo como una víctima sacrificada por nosotros. Precisamente por eso llamamos a este Sacramento Hostia, que quiere decir, víctima. Si se me permite la comparación, la Eucaristía es como una concha divina que encierra una perla de precio inestimable y esa perla es el sacrificio de Cristo. Ahí está viviente su dolor, ahí está viviente su sacrificio. Y por eso, cuando instituyó este sacramento adorable, clausuró aquella ceremonia, la más grande que han contemplado los siglos con estas palabras impregnadas con la tristeza de la despedida: “Hagan esto en memoria mía”, como si quisiera decir: siempre que te acerques a la santa mesa, siempre que celebres estos misterios, alma querida, acuérdate de cuánto he sufrido por tu amor, de cuánto te he amado y… ¡ámame tú también!.

Gracias a la hostia santa, el recuerdo de Cristo, vive después de veinte siglos en los corazones humanos; a pesar de su inconstancia y de su volubilidad. Y no digo que se le ama como hace veinte siglos, porque cada día se le ama más a medida que más se conoce y comprende su Eucaristía adorada.

Los hombres, por grandes beneficios que hayan hecho a la humanidad, acaban por ser olvidados y su memoria apenas sobrevive en las páginas insensibles de la historia. Jesucristo es el único hombre que, muerto hace veinte siglos, se le ama todavía y se le ama cada día mejor; porque donde quiera que hay un altar, una mesa eucarística, una Hostia expuesta, ahí se recuerda su amor y los hombres le rinden en homenaje espontáneo su corazón.

4. ¿QUÉ ME DA JESÚS CUANDO LO RECIBO?

La Eucaristía es un don total, en el cual Jesús no solamente nos da sus dones, es decir, el aumento de la gracia santificante que todos los sacramentos producen, sino que es el “autor mismo de la gracia”; y no solamente nos da su Cuerpo sino también su Alma; no solamente nos da su Humanidad Sacratísima, sino también su Divinidad; y con ella la persona del Verbo Divino, y con el Verbo vienen a nosotros el Padre y el Espíritu Santo, puesto que las Tres Personas están inseparablemente unidas, como Dios, Trino y Uno. Esta es la sustancia del cielo, que quiere decir, que cuando comulgamos, todo el cielo viene a habitar en nuestra alma; de manera que después de la comunión, ni Dios tiene más que darnos, ni nosotros, por ambiciosos que seamos tenemos más que pedirle.

La Eucaristía es un don total, en donde Jesús, se nos da en la totalidad de su Ser sino en la sustancia de sus misterios y en el mérito de sus virtudes; la Eucaristía es Jesús niño, con todos sus encantos; es Jesús adolescente, con todos sus atractivos… es el Jesús de las bienaventuranzas, es el Jesús que con un gesto de su mano encadena los vientos, apacigua las olas y calma las tempestades, tempestades de Genesaret como las del corazón…

Es el Jesús que consuela a los afligidos, como a la viuda de Naim, que le dice ¡“no llores más”!; es el Jesús que cura a los enfermos, porque de Él sale una virtud que sana lo mismo a los cuerpos que a las almas; es el Jesús que resucita a los muertos y devuelve la vida –la natural y la sobrenatural–, “porque es la Resurrección y la Vida”; es el Jesús que agoniza en Getsemaní por el temor, la tristeza y el hastío, para poder comprender todos nuestros temores, y todas nuestras tristezas, y el “inexorable hastío de la vida”; es el Jesús maniatado, abofeteado, escupido, flagelado, coronado de espinas; es el Jesús que muere en el calvario abandonado de los hombres y por su mismo Padre Celestial.

La Eucaristía es un don total, porque nos da a Jesús en el mérito de todas sus virtudes y como el ejemplar modelo de todas ellas.

En la Eucaristía se nos da a Jesús “humilde y dulce de corazón” el Jesús “paciente y de mucha misericordia”, el Jesús que pasaba las noches en oración y ahora vive intercediendo siempre por nosotros, el Jesús cuyo corazón es “todo un incendio de amor”, el Jesús víctima, siempre inmolado por nuestros pecados, el Jesús que es nuestra recompensa excesivamente grande.

5. LOS FRUTOS DE LA COMUNIÓN
(Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1391- 1401)

· La Comunión acrecienta nuestra unión con Cristo.
Después de que comulgamos, “ya no soy yo quien vive en mi”, la comunión es la que justifica la audaz afirmación de San Pablo: “para mí vivir, es ser Cristo”, pero ¿para qué recurrir a los discípulos si tenemos la voz autorizada del Maestro? “Así como yo vivo por el Padre, el que me come, vivirá por Mí”

· Lo que significa y lo que produce el alimento material en nuestros cuerpos, es lo mismo que realiza de manera admirable la Comunión en nuestra vida espiritual. ¿Qué podríamos hacer si no comiéramos? ¿Nos moriríamos?

· La comunión nos separa del pecado y borra los pecados veniales (para borrar los mortales tenemos que acudir a la confesión), y nos preserva de futuros pecados mortales.

· La Comunión refuerza la unidad de la Iglesia y entraña un compromiso a favor de los pobres y necesitados.
Nos vienen bien unas palabras del Papa, dirigidas a los organizadores del Congreso Eucarístico Internacional, que se celebraba en Lourdes en 1981, con ocasión del Congreso Centenario:

“Conviene no descuidar ningún aspecto de esta participación de la Eucaristía. Ésta comporta ante todo la acción de gracias y de adoración que deberán tener un puesto privilegiado en el Congreso, en las celebraciones de la Misa, en las procesiones, en las horas de recogimiento ante el Santísimo Sacramento. Incluye la conversión que la prepara y acompaña, en la línea de las primeras palabras del Evangelio y del mensaje confiado a Bernardette Soubirous. Pide un compromiso resuelto de vivir el amor recibido de Dios en las relaciones efectivas de justicia, de paz, de misericordia, compartiendo los diferentes aspectos del pan cotidiano con todos nuestro hermanos. Así debe presentarse la Eucaristía, en su dimensión vertical y horizontal. Así prepara la renovación de las personas y, poco a poco, la renovación del mundo”

6. JESÚS SE HA PUESTO EN NUESTRAS MANOS

La Eucaristía es un don que exige responsabilidad. Dios se ha quedado indefenso, confiando en nuestra respuesta de amor. ¿Cómo lo has tratado hasta ahora? Muchas veces lo dejamos solo en nuestros templos, no acudimos a su invitación a participar en la Santa Misa, y lo que es peor, ¿cuantos lo reciben en pecado grave?

La Pontificia Comisión para los Congresos Eucarísticos Internacionales ha preparado un texto base para los Congresos Eucarísticos que se llevarán a cabo en todo el mundo. Ahí nos dice en el número 15 lo siguiente:

“Frente al Pan de la vida partido, “por nosotros”, no podemos más que decir, con fe humilde: “Oh, Señor, no soy digno de participar en tu mesa, pero di tan sólo una palabra y seré salvado”. No hemos de olvidar que la noche del gran Sacramento es también la noche de la traición culpable del Judas.

“Desgraciadamente, es posible recibir indignamente el cuerpo y la Sangre del Señor: acoger a Cristo exige dejar que Él viva en nosotros, que hable y obre a través de nuestra voz y de nuestras manos, que continúe su misión oblativa en nuestra vida gastada “por los demás”, sin excluir a ninguno. “Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa; pues quien come y bebe sin discernir, el cuerpo, come y bebe su propio castigo” (1 Cor 11,28-29). Por eso el que ha faltado gravemente contra uno de los mandamientos de Dios, antes de acercarse a recibir la Comunión Eucarística debe purificarse del pecado por medio del sacramento de la Penitencia.

De hecho, por una parte, la Eucaristía es fuente de reconciliación y compromete a los creyentes a ser promotores eficaces del perdón. Por otra parte, para que cada uno pueda acercarse dignamente a recibir el Cuerpo de Cristo, es necesario que se reconcilie no sólo con Dios, sino también con los hermanos y la comunidad. Es el significado –en el rito romano–, de la señal de la paz, intercambiada antes de la comunión que une a todos en un solo cuerpo, animado por los frutos del Espíritu: “amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí” (Gal 5,22).”

Para recibir en verdad el Pan entregado “por vosotros y por todos”, debemos reconocer a Jesús en los hermanos más pobres, en los pequeños en los despreciados. La Eucaristía exige una respuesta de vida renovada, abierta al amor sincero. San Juan Crisóstomo nos recuerda: “Has gustado la Sangre del Señor y no reconoces a tu hermano. Deshonras esta mesa, no juzgando digno de compartir tu alimento al que ha sido juzgado digno de participar en esta mesa. Dios te ha liberado de todos los pecados y te ha invitado a ella. Y tú, aún así no te has hecho más misericordioso.”

(Ver Catecismo de la Iglesia Católica nn. 1384 y 1385).

7. LA COMUNIÓN DIGNA

Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

“Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar”

El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirle en el sacramento de la Eucaristía: “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros” ( Jn. 6,53)

“Para responder esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: “Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discurrir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo” (1 Cor 11, 27-29). Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar”
(Catecismo de la Iglesia Católica n.1384 – 1385)

No podrá comulgar quien:

· Falta a Misa los Domingos o Fiestas de Guardar (Catecismo de la Iglesia Católica 1389, 2042; 2180 a 2183 y Código de Derecho Canónico 1247) por descuido, indiferencia o apatía

· Quién está divorciado y vuelto a casar (Catecismo de la Iglesia Católica 1665)

· Quien no se confiesa y comulga al menos una vez al año (Catecismo de la Iglesia Católica 2042)

· Quien ve pornografía o asiste a espectáculos inmorales.

· Quien se emborracha.

(Hemos puesto aquí sólo algunos. Si tienes dudas acude a un confesor)

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19
May
08

EL ROSARIO

REFLEXION DEL MES DE MAYO, MES DE MARIA

“El Santo Rosario es arma poderosa”
El Santo Rosario es arma poderosa. Empléala con confianza y te maravillarás del resultado. (Camino, 558)
En nuestras relaciones con Nuestra Madre del Cielo hay también esas normas de piedad filial, que son el cauce de nuestro comportamiento habitual con Ella. Muchos cristianos hacen propia la costumbre antigua del escapulario; o han adquirido el hábito de saludar ‑no hace falta la palabra, el pensamiento basta‑ las imágenes de María que hay en todo hogar cristiano o que adornan las calles de tantas ciudades; o viven esa oración maravillosa que es el santo rosario, en el que el alma no se cansa de decir siempre las mismas cosas, como no se cansan los enamorados cuando se quieren, y en el que se aprende a revivir los momentos centrales de la vida del Señor; o acostumbran dedicar a la Señora un día de la semana –precisamente este mismo en que estamos ahora reunidos: el sábado–, ofreciéndole alguna pequeña delicadeza y meditando más especialmente en su maternidad.
Hay muchas otras devociones marianas que no es necesario recordar aquí ahora. No tienen por qué estar incorporadas todas a la vida de cada cristiano ‑crecer en vida sobrenatural es algo muy distinto del mero ir amontonando devociones‑, pero debo afirmar al mismo tiempo que no posee la plenitud de la fe quien no vive alguna de ellas, quien no manifiesta de algún modo su amor a María. (Es Cristo que pasa, 142)

 

¿Qué es el Santo Rosario?

Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su “Bula” de 1569: “El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor”. El Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos. Ahora son 20 Padrenuestros y 200 Avemarías, al incluir los misterios de la luz.

La palabra Rosario significa “Corona de Rosas”. Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le estan dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la mas importante de todas.

El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal.

En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos veinte misterios se han dividido en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.

La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rapidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.

Entre las varias formas y modos de honrar a la Madre de Dios, optando por las que son mejores en si mismas y mas agradables a Ella, es el rezo del Santo Rosario la que ocupa el lugar preminente. Vale la pena recordar que entre las variadas apariciones de la Santisma Virgen, siempre Ella ha insistido en el Rezo del Rosario. Es asi como, por ejemplo, el 13 de Mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santisima Virgen insiste con vehemencia el rezo del Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones a estos tres videntes.

Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los principales misterios de nuestra religion Catolica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdadades divinamente reveladas, nos invita a la conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las virtudes y las robustece. El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podria decirse que es la oracion mas facil para los sencillos y humildes de corazon, es la oracion mas especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.

El Santo Rosario prolonga la vida liturgica de la Iglesia pero no la sustituye, al contrario enriquece y da vigor a la misma liturgia. Es por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad popular que contiene un gran tesoro de volares que responde con sabiduria cristiana a los grandes interrogantes de la existencia.

El pueblo latinoamericano es profundamente Mariano, reconoce con una gran sabiduría popular católica, que llegamos a Jesús Salvador a través de Maria Santísima su Madre y desde los mismos tiempos del descubrimiento y de la conquista de América, se genero una gran devoción por la Virgen Maria; en Ella, nuestros pueblos siempre han mirado el rostro maternal de quien nos trajo la salvación y con la primera manifestación explicita de la Reina del Cielo en tierra americana, con rostro y figura de mujer mestiza, en México, se acrecentó aun mayor el amor y la devoción a ella en todos los países hispano parlantes, reconociéndola como nuestra propia Madre, llena de amor, de misericordia y de piedad para con sus hijos. Sentimiento que va en relación directa con el origen mismo de la Maternidad Divina: Maria es Madre de Dios Redentor es también verdaderamente la Madre de todos los miembros de Cristo, porque Ella colaboro con su amor a que nacieran en la Iglesia, los creyentes, miembros de aquella cabeza que es Cristo.

El paso del tiempo, las costumbres modernas, y la innovación de formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santa Rosario. De hecho, los Santos Padres y los Santos han tenido una profunda devoción a este sacramental, nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo hemos de ser fervientes devotos del Rosario. Es digno de recordar que la familia que reza unida permanece unida, Que la recitación piadosa y consciente del Santo Rosario nos traiga la paz al alma y nos una mas estrechamente a Maria para vivir auténticamente nuestro cristianismo

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13
May
08

13 de MAYO “DIA DE LA VIRGEN DE FÁTIMA”

AMIGOS EN EL SEÑOR

les recuerdo este día muy especialmente, ya que hace 91 años, nuestra madre celestial, se digno visitarnos para recordarnos el mensaje de salvación de su Hijo, Jesucristo.

Entre las cosas especiales que ella nos indicará para alcanzar la Santidad están:

– Hacer Penitencia por los pecadores

– Eucarístia

– Rezar el Rosario

Sintamos que estos consejos, los da como cuando nuestra madre terrenal, con amor y ternura, nos indica a cada uno que hacer por nuestro bien. El mensaje de Fátima fue entregado a 3 niños pastores, y bien que sabía porque ellos entenderían la figura del BUEN PASTOR…… CRISTO!!

Seamos mansos y humildes de corazón, para hacer lo que Dios nos pide en su voluntad, para la construcción del Reino.

María es ya una integrante de este gran equipo 132, no la olviden!!

LA VIRGEN DE FATIMA

http://www.jmarti.ciberia.es/homilias/00/fies/fatima.htm

LA SANTIDAD

http://www.encuentra.com/documento.php?f_doc=2932&f_tipo_doc=9

DOCUMENTOS MARIANOS

http://www.encuentra.com/seccion.php?f_doc=99&f_tipo_doc=6

12
May
08

AYUNO Y ABSTINENCIA

 

La Iglesia nos ha enseñado, que de acuerdo a lo descrito en la Biblia, y dicho por el mismo Jesucristo, hay momento en la vida que es necesario quitarnos algo con un fin eminentemente espiritual.

 

Los psicologos han visto que cuando al ser humano se le limita o no tiene acceso a algo que considera necesario, muchas veces producto de su misma costumbre, genera en el procesos de busqueda, mayor concentración por la búsquedad de ese algo, o mantiene un estado de alerta alto con un metabolismo activado, por lo que considera el cuerpo humano como una amenza.

Así que cuando vemos que la Madre Iglesia nos indica Ayunar, que obligatoriamente es el miercoles de ceniza y viernes Santo, sus motivos son catequeticos y que ayudan al Cristiano en esta en mayor sintonía con su interior espiritual.

 El cristiano común, y principalmente el Joven de hoy en día, lo que menos desea es que se le prive de algo; por le contrario ha estado a costumbrado a tener todo, a saciarse de todo, y hasta tener gula de ese algo que inconcientemente considera vital. El retirle eso de su vida, es recibido en primera instancia como una ofenza o falta de aprecio, y no esta acostumbrado a luchar por recuperarlo, espera llorando a que se le de denuevo.

Con esta premisa, vemos que el ayuno y la abstinencia, hoy en día no es una práctica utilizada por lo jóvenes. Pero bien que nos vendría el hacerlo y frecuentarlo con objetivos concretos, como la Oración que nos una más a Cristo, y escuchar lo que a diario nos quiere decir y pedir.

 Hoy propongo al equipo, si alguno ya lo hace excelente!! si no, que hagamos algún tipo de ayuno o abstinencia, no necesariamente de comida. En penitencia por nuestras faltas, en pro de nuestra purificación y santidad, y con mira en los jóvenes del 132, esperando que este pequeño sacrificio traiga frutos en abundancia a nuestro crecimiento espiritual.

Este sacarificio, dado con amor, puede ser algo que consideremos que es de nuestra vida diaria, y que sabemos nos costará quitarnos por este tiempo. Pero recuerda que al momento de que tu cuerpo te mande el impulso nervioso del deseo de ese algo, tu mente automaticamente recordará que lo haces por una causa en especial.  Puede ser el cigarro, bebidas, comidas, actividades mundanas, malas palabras, chistes morbosos, programs de tv, música, etc. etc.

Bien amigos, es una propuesta, quizás, lo propongo porque en mi vida ha servido para llevarme al camino de Dios, y los frutos en mí, han sido importantes, me ha enseñado a disciplinarme y también a darme cuenta de que puedo hacer cosas grandes.

EN EL AMOR DEL SEÑOR…..           LUIS ALFREDO




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